viernes, 5 de abril de 2013

10 consejos para ahorrar y aprovechar al máximo.



10 consejos para ahorrar y aprovechar al máximo hasta la última gota  de Agua, y para recordarte la importancia de este líquido vital.

1- Cierra la llave del lavamanos mientras te enjabonas las manos, te rasuras o te lavas los dientes. Una llave abierta consume ¡hasta 12 litros de agua por minuto!
2- Usa regadera en vez de tina o bañera al bañarte; cierra la regadera mientras te enjabonas.
3- Junta el agua de la regadera en una cubeta o cubo mientras sale fría y úsala para el inodoro o para tus macetas.
4- ¡No uses el inodoro como bote de basura! Ahorrarás de 6 a 12 litros de agua en cada descarga.
5- Repara las tuberías y llaves que goteen en cocinas y baños. Ahorrarás una media de 170 litros de agua al mes.
6- Al lavar la vajilla cierra la llave mientras la enjabonas, enjuaga la loza “en grupos” (primero todos los vasos, por ejemplo); así aprovechas mejor el agua. Procura no abrir toda la llave para enjuagar la vajilla
7- Usa tubos con agua para lavar autos en vez de usar manguera; también ahorrarás hasta 12 litros de agua cada minuto.
8- Cambia los inodoros tradicionales por ecológicos de doble carga para usar sólo el agua que necesites y reducir el consumo de agua a la mitad (son baratos y fáciles de instalar).
9- En inodoros tradicionales puedes meter una o dos botellas llenas de agua o arena dentro de la caja para disminuir la cantidad de cada descarga.
10- Recolecta el agua de lluvia para regar tus plantas, principalmente en interiores.


jueves, 6 de diciembre de 2012

Horizontal, sí, te quiero




Horizontal, sí, te quiero.
Mírale la cara al cielo,
de cara. Déjate ya
de fingir un equilibrio
donde lloramos tú y yo.
Ríndete
a la gran verdad final,
a lo que has de ser conmigo,
tendida ya, paralela,
en la muerte o en el beso.
Horizontal es la noche
en el mar, gran masa trémula
sobre la tierra acostada,
vencida sobre la playa.
El estar de pie, mentira:
sólo correr o tenderse.
Y lo que tú y yo queremos
y el día –ya tan cansado
de estar con su luz, derecho-
es que nos llegue, viviendo
y con temblor de morir,
en lo más alto del beso,
ese quedarse rendidos
por clamor más ingrávido,
al peso de ser de tierra,
materia, carne de vida.
En la noche y la trasnoche,
y el amor y el trasamor,
ya cambiados
en horizontes finales,
tú y yo, de nosotros mismos.

-De Pedro Salinas

jueves, 29 de noviembre de 2012

Dos orangutanes del zoológico de la ciudad polaca de Gdansk se han vuelto totalmente adictos a la literatura, según cuentan los empleados del parque.



El más bibliófilo de los primates es el orangután Albert, de 40 años de edad, según Michael Krause, que confiesa que a veces lee en voz alta hasta 50 páginas al día de la novela preferida de Albert, ‘Orgullo y prejuicio’ de Jane Austen. 

Mientras, la compañera del primate,  la orangután hembra Raya, prefiere la literatura de ficción alemana, sobre todo las novelas de Karl May. 
 
Lo que más entretiene a los primates es que varios trabajadores del zoológico interpreten ante ellos escenas de obras dramáticas.
 
Los peculiares gustos de los orangutanes se descubrieron cuando los empleados del zoo buscaban la manera de calmarlos por la noche, pero todo parecía inútil. “No sabíamos qué hacer hasta que un día me puse a leer un libro durante mi descanso y los monos se asomaron curiosos sobre mi hombro”, cuenta Krause.

Información de: Sepa más

viernes, 9 de noviembre de 2012

Preguntas al azar de Mario Benedetti


¿Cuánto me queda?

¿siete? ¿diez? ¿quince setiembres?



¿le pregunto al azar
acaso porque sé
que el azar no responde?



y así y todo
el azar
¿es realmente un azar?



aún no he movido el rey
y la torre está quieta
o sea que hasta aquí
puedo enrocar mis riesgos



no intriuí a mi reloj
para mañana
no hay por lo tanto garantía
de despertar a tiempo



por otra parte
sé proteger el sueño
con mis gastados párpados
de manera que puedo arrimarme soñando
a esa espléndida nada
nada prometedora



la misma nada en que se despeñaron
mis hermanos de siempre
también los bienvenidos
que un día se malfueron



entre otros mi padre con su asfixia
y su postrer mirada
de candoroso pánico



¿qué diferencia podrá haber
ahí en tan hueco enigma
entre las vidas transparentes
y las compactas de asco
entre los tiernos pechos
de la hermosa lujuria
y los verdugos con medallas?
¿habrá acabado la noticia?
¿terminado el pronóstico?
¿borrada la memoria?
¿degollado el futuro?
la sobornable amnesia
del imposible dios
¿será infinita?



¿tal vez la única igualdad posible
entre yo mismo y la inminente
carava de prójimos
será el no ser
el no existir?



¿nadie será ni más ni menos
inexistente que otros?
¿o por ventura o desventura
habrá tal vez un colmo
de oscura inexistencia?
¿una nada más nada
que las otras?



ante tan humillante incertidumbre
¿no sería mejor
confiar tan sólo en nuestras huellas
nuestro jadeo nuestro limo
en el amor que desentrañan
dos vértices de musgo
en los odios y los mitos que inventamos
en las palabras como norias
en las palabras como sueños?



antes que el indecente
rasero igualitario
del no pensar
el no existir
no amar
no disfrutar
no padecer
¿no será preferible
la sideral distancia
que separa
lo justo de lo injusto?



francamente me asquea
la rara vecindad de mi no ser
con el canalla ahora inexistente
mi próximo no prójimo
en el amplio vacío



¿cúanto me queda?
¿siete? ¿diez? ¿quince setiembres?



¿y qué es después de todo
eso que espera?



¿la noche interminable?
¿un sol sin atenuantes ni crepúsculos?
¿la calima tediosa?
¿la noche? ¿alguna noche?
¿la noche como muro?



lo cierto es que no tengo
con respecto a esa noche sin murciélagos
ninguna expectativa o esperanza



¿o será que la muerte
no es realmente mi noche predilecta?



le pregunto al azar
al mudo
sordo
ciego



le pregunto al azar
le pregunto al azar



desalentadamente
le pregunto al azar
que no responde



¿estará mudo sordo ciego?



¿o
para nuesro escarnio
habrá muerto
el azar?


martes, 30 de octubre de 2012

Miguel Hernández







Sobre Miguel Hernandez


Poeta español nacido en Orihuela, Alicante, en 1910.Hijo de campesinos, desempeñó entre otros oficios, el de pastor de cabras. Guiado por su amigo Ramón Sijé, se inició en la poesía desde los veinte años; publicó su primer libro «Perito en lunas» en 1933 y posteriormente, los sonetos agrupados en «El rayo que no cesa», marcaron la experiencia amorosa del poeta. Durante la guerra civil militó muy activamente en el bando republicano como Comisario de Cultura, siendo encarcelado y condenado a muerte al terminar el conflicto. Antes de morir, enfermo y detenido, publicó su última obra, «Cancionero y romancero de ausencias».Falleció en 1942.


Selección de poemas de Miguel Hernández



La boca

Boca que arrastra mi boca,
boca que me has arrastrado:
boca que vienes de lejos
a iluminarme de rayos.

Alba que das a mis noches
un resplandor rojo y blanco.
Boca poblada de bocas:
pájaro lleno de pájaros.

Canción que vuelve las alas
hacia arriba y hacia abajo.
Muerte reducida a besos,
a sed de morir despacio,
das a la grama sangrante
dos tremendos aletazos.

El labio de arriba el cielo
y la tierra el otro labio.
Beso que rueda en la sombra:
beso que viene rodando
desde el primer cementerio
hasta los últimos astros.

Astro que tiene tu boca
enmudecido y cerrado,
hasta que un roce celeste
hace que vibren sus párpados.
Beso que va a un porvenir
de muchachas y muchachos,
que no dejarán desiertos
ni las calles ni los campos.

¡Cuánta boca ya enterrada,
sin boca, desenterramos!

Bebo en tu boca por ellos
brindo en tu boca por tantos
que cayeron sobre el vino
de los amorosos vasos.
Hoy son recuerdos, recuerdos
besos distantes y amargos.

Hundo en tu boca mi vida,
oigo rumores de espacios,
y el infinito parece
que sobre mí se ha volcado.

He de volver a besarte,
he de volver. Hundo, caigo,
mientras descienden los siglos
hacia los hondos barrancos
como una febril nevada
de besos enamorados.

Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado:
vida, muerte, amor. Ahí quedan
escritos sobre tus labios.




Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos...

Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
que son dos hormigueros solitarios,
y son mis manos sin las tuyas varios
intratables espinos a manojos..

No me encuentro los labios sin tus rojos,
que me llenan de dulces campanarios,
sin ti mis pensamientos son calvarios
criando nardos y agostando hinojos.

No sé qué es de mi oreja sin tu acento,
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,
y mi voz sin tu trato se afemina.

Los olores persigo de tu viento
y la olvidada imagen de tu huella,
que en ti principia, amor, y en mí termina.


Ya se desembaraza y se desmembra... 

Ya se desembaraza y se desmembra
el angélico lirio de la cumbre,
y al desembarazarse da un relumbre
que de un puro relámpago me siembra.

Es el tiempo del macho y de la hembra,
y una necesidad, no una costumbre,
besar, amar en medio de esta lumbre
que el destino decide de la siembra.

Toda la creación busca pareja:
se persiguen los picos y los huesos,
hacen la vida par todas las cosas.

En una soledad impar que aqueja,
yo entre esquilas sonantes como besos
y corderas atentas como esposas.

De "Imagen de tu huella" 1934



Elegía a Ramón Sijé
                                                                      (En Orihuela, su pueblo y el mío, se me
                                                                          ha muerto como el rayo, Ramón Sijé,
                                                                                                         con quien tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas,
y órganos mi dolor sin instrumentos,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler, me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo voy
de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano está rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes,
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero mirar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera,
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas
y tu sangre se irá a cada lado,
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas,
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.


Menos tu vientre todo es confuso...

Menos tu vientre
todo es confuso.
Menos tu vientre
todo es futuro
fugaz, pasado
baldío, turbio.
Menos tu vientre
todo es oculto,
menos tu vientre
todo inseguro,
todo es postrero
polvo sin mundo.
Menos tu vientre
todo es oscuro,
menos tu vientre
claro y profundo.




Me tiraste un limón y tan amargo...

Me tiraste un limón, y tan amargo,
con una mano cálida y tan pura,
que no menoscabó su arquitectura
y probé su amargura, sin embargo.
Con el golpe amarillo, de un letargo
dulce pasó a una ansiosa calentura
mi sangre, que sintió la mordedura
de una punta de seno duro y largo.
Pero al mirarte y verte la sonrisa
que te produjo el limonado hecho,
a mi voraz malicia tan ajena,
se me durmió la sangre en la camisa,
y se volvió el poroso y áureo pecho
una picuda y deslumbrante pena.


Mi corazón no puede con la carga...

Mi corazón no puede con la carga
de su amorosa y lóbrega tormenta
y hasta mi lengua eleva la sangrienta
especie clamorosa que lo embarga.

Ya es corazón mi lengua lenta y larga,
mi corazón ya es lengua larga y lenta...
¿Quieres contar sus penas? Anda y cuenta
los dulces granos de la arena amarga.

Mi corazón no puede más de triste:
con el flotante espectro de un ahogado
vuela en la sangre y se hunde sin apoyo.

Y ayer, dentro del tuyo, me escribiste
que de nostalgia tienes inclinado
medio cuerpo hacia mí, medio hacia el hoyo.



¿Recuerdas aquel cuello, haces memoria...

¿Recuerdas aquel cuello, haces memoria
del privilegio aquel, de aquel aquello
que era, almenadamente blanco y bello,
una almena de nata giratoria?


Recuerdo y no recuerdo aquella historia
de marfil expirado en un cabello,
donde aprendió a ceñir el cisne cuello
y a vocear la nieve transitoria.


Recuerdo y no recuerdo aquel cogollo
de estrangulable hielo femenino
como una lacteada y breve vía.


Y recuerdo aquel beso sin apoyo
que quedó entre mi boca y el camino
de aquel cuello, aquel beso y aquel día.


Nanas de la cebolla

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre su cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.
Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma, al oírte,
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pones alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
La carne aleteante,
súbito el párpado,
y el niño como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño;
nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna
defendiendo la risa
pluma por pluma.
Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!

Al octavo mes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.


Te me mueres de casta y de sencilla...

Te me mueres de casta y de sencilla...
Estoy convicto, amor, estoy confeso
de que, raptor intrépido de un beso,
yo te libé la flor de la mejilla.

Yo te libé la flor de la mejilla,
y desde aquella gloria, aquel suceso,
tu mejilla, de escrúpulo y de peso,
se te cae deshojada y amarilla.

El fantasma del beso delincuente
el pómulo te tiene perseguido,
cada vez más patente, negro y grande.

Y sin dormir estás, celosamente,
vigilando mi boca ¡con qué cuido!
para que no se vicie y se desmande.




Umbrío por la pena, casi bruno...

Umbrío por la pena, casi bruno,
porque la pena tizna cuando estalla,
donde yo no me hallo no se halla
hombre más apenado que ninguno.


Sobre la pena duermo solo y uno,
pena en mi paz y pena en mi batalla,
perro que ni me deja ni se calla,
siempre a su dueño fiel, pero importuno.


Cardos y penas llevo por corona,
cardos y penas siembran sus leopardos
y no me dejan bueno hueso alguno.


No podrá con la pena mi persona
rodeada de penas y de cardos:
¡cuánto penar para morirse uno!



Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío...

Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío:
claridad absoluta, transparencia redonda,
limpidez cuya entraña, como el fondo del río,
con el tiempo se afirma, con la sangre se ahonda.


¿Qué lucientes materias duraderas te han hecho,
corazón de alborada, carnación matutina?
Yo no quiero más día que el que exhala tu pecho.
Tu sangre es la mañana que jamás se termina.


No hay más luz que tu cuerpo, no hay más sol: todo ocaso.
Yo no veo las cosas a otra luz que tu frente.
La otra luz es fantasma, nada más, de tu paso.
Tu insondable mirada nunca gira al poniente.


Claridad sin posible declinar. Suma esencia
del fulgor que ni cede ni abandona la cumbre.
Juventud. Limpidez. Claridad. Transparencia
acercando los astros más lejanos de lumbre.


Claro cuerpo moreno de calor fecundante.
Hierba negra el origen; hierba negra las sienes.
Trago negro los ojos, la mirada distante.
Día azul. Noche clara. Sombra clara que vienes.


Yo no quiero más luz que tu sombra dorada
donde brotan anillos de una hierba sombría.
En mi sangre, fielmente por tu cuerpo abrasada,
para siempre es de noche: para siempre es el día.




Besarse, mujer...

Besarse, mujer,
al sol, es besarnos
e toda la vida.


Ascienden los labios
eléctricamente
vibrantes los rayos,
con todo el fulgor
de un sol entre cuatro.


Besarse a la luna,
mujer, es besarnos
en toda la muerte.


Descienden los labios
con toda la luna
pidiendo su ocaso,
gastada y helada
y en cuatro pedazos.







viernes, 12 de octubre de 2012

A propósito del Día de la Raza...


Versainograma a Santo Domingo desde Isla Negra (Chile) en febrero de 1966

Pablo Neruda

Perdonen si les digo unas locuras
 
en esta dulce tarde de febrero
 
y si se va mi corazón cantando
 
hacia Santo Domingo, compañeros.

Vamos a recordar lo que ha pasado 
desde que don Cristóbal marinero
 
puso los pies y descubrió la isla.
 
¡Ay mejor no la hubiera descubierto!
 
Porque ha sufrido tanto desde entonces
 
que parece que el Diablo y no Jesús
 
se entendió con Colón en este aspecto.

Estos conquistadores españoles 
que llegaron de España con lo puesto
 
buscaban oro, y lo buscaban tanto,
 
como si les sirviese de alimento.

Enarbolando a Cristo con su cruz 
los garrotazos fueron argumentos
 
tan poderosos que los indios vivos
 
se convirtieron en cristianos muertos.

Aunque hace siglos de esta historia amarga 
por amarga y por vieja se la cuento
 
porque las cosas no se aclaran nunca
 
con el olvido ni con el silencio.

Y hay tanta iniquidad sin comentario 
en la América hirsuta que nos dieron
 
que si hasta los poetas nos callamos
 
no hablan los otros porque tienen miedo.

Ya se sabe que un día declaramos
la independencia azul de nuestros pueblos
uva por uva América Latina
se desgranó como un racimo negro
de nacionalidades diminutas
con mucha facha y con poco dinero.

(Andamos con orgullo y sin zapatos 
y nos creemos todos caballeros.)
Cuando tuvimos pantalones largos 
nos escogimos pésimos gobiernos
 
(rivalizamos mucho en este asunto:
 
Santo Domingo se sacó los premios).

Tuvo de presidentes singulares 
déspotas sanos, déspotas enfermos,
 
tiranos tontos y tiranos ricos,
 
mandones locos y mandones viejos.

En esta variedad un tanto triste 
tuvieron a Trujillo sempiterno
 
que gracias a un balazo se enfermó
 
después de cuarenta años de gobierno.

Podríamos decir de este Trujillo 
(a juzgar por las cosas que sabemos)
 
que fue el hombre más malo de este mundo
 
(si no existiese Johnson, por supuesto).

(Se sabrá quién ha sido más malvado 
cuando los dos estén en el infierno.)
Cuando murió Trujillo respiró 
aquella pobre patria de tormentos
 
y en un escalofrío de esperanzas
 
subió la luna sobre el sufrimiento.

Corre por los caminos la noticia, 
Santo Domingo sale del infierno,
por fin elige un presidente puro:
es Juan Bosch que regresa del destierro.
Pero no les conviene un hombre honrado 
a los gorilas ni a los usureros.
 

Decretaron un golpe en Nueva York:
 
lo echan abajo con cualquier pretexto,
 
lo destierran con su Constitución,
 
instalan a cualquier sepulturero
 
en el trono del mando y del castigo.
 
Y los verdugos vuelven a sus puestos.

“La democracia representativa 
ha sido restaurada en ese pueblo”
 
dijo El Mercurio en un editorial escrito
 
en la embajada que sabemos.

Pero esta vez las cosas no marcharon. 
De un modo inesperado aunque severo
 
a norteamericanos y gorilas
 
les salieron tornillos en el queso.
 
Y con voz de fusiles en la calle
 
salió a cantar el corazón del pueblo.

Santo Domingo con su pueblo armado 
borró la imposición de los violentos:
 
tomó ciudades, campos, y en el puente,
con el pecho desnudo y descubierto,
 
aplastó tanques, desafió cañones.

Y corría impetuoso como el viento 
hacia la libertad y la victoria,
 
cuando el texano Johnson, el funesto,
 
con la sangre de muchos en las manos,
 
hizo desembarcar sus marineros.

Cuarenta y cinco mil hijos de perra 
bajaron con sus armas y sus cuentos,
 
con ametralladoras y napalm,
 
con objetivos claros y concretos:
 
“poner en libertad a los ladrones!
 
y a los demás hay que meterlos presos!”.

Y allí están disparando cada día 
contra dominicanos indefensos.

Como en Vietnam, el asesino es fuerte, 
pero a la larga vencerán los pueblos.

La moraleja de este cuento amargo 
se la voy a decir en un momento
 
(no se lo vayan a contar a nadie:
 
soy pacifista por fuera y por dentro!):
Ahí va:
Me gusta en Nueva York el yanqui vivo
 
y sus lindas muchachas, por supuesto,
 
pero en Santo Domingo y en Vietnam
 
prefiero norteamericanos muertos.

Versainas de protesta por el desembarco de marines en Santo Domingo, publicadas en hojas volantes en Valparaíso y en Santiago, 1966.

lunes, 8 de octubre de 2012

LOS 83 MANDAMIENTOS DE ALEJANDRO JODOROWSKY




1.- Cuando te enfermes, en lugar de odiar ese mal, considéralo tu maestro.


2.- No mires con disimulo, mira fijamente.


3.- No olvides a tus muertos, pero dales un sitio limitado, que les impida invadir toda tu vida.


4.- En el lugar donde habites, consagra siempre un sitio a lo sagrado.


5.- Fija tu atención en ti mismo, se consciente en cada instante de lo que piensas, sientes, deseas y haces.


6.- Termina siempre lo que comenzaste.


7.- Haz lo que estás haciendo lo mejor posible.


8.- No te encadenes a nada que a la larga te destruya.


9.- Desarrolla tu generosidad sin testigos.


10.- Trata a cada persona como si fuera un pariente cercano.


11.- Ordena lo que has desordenado.


12.- Aprende a recibir, agradece cada don.


13.- Cesa de autodefinirte.


14.- No mientas ni robes, si lo haces te mientes y robas a ti mismo.


15.- No desees ser imitado.


16.- Haz planes de trabajo y cúmplelos.


17.- No ocupes demasiado espacio.-


18.- No hagas ruidos ni gestos innecesarios.


19.- Si no la tienes imita la fe.


20.- No te dejes impresionar por personalidades fuertes.


21.- No te apropies de nada ni de nadie.


22.- Reparte equitativamente.


23.- No seduzcas.


24.- Come y duerme lo estrictamente necesario.


25.- No hables de tus problemas personales.


26.- No emitas juicios ni criticas cuando desconozcas la 

mayor parte de los hechos.

27.- No establezcas amistades inútiles.


28.- No sigas modas.


29.- No te vendas.


30.- Respeta los contratos que has firmado.


31.- Sé puntual.


32.- No envidies los bienes o los éxitos del prójimo.


33.- Habla sólo lo necesario.


34.- No pienses en los beneficios que te va a procurar tu obra.


35.- Nunca amenaces.


36.- Realiza tus promesas.


37.- En una discusión ponte en el lugar del otro.


38.- Admite que alguien te supere.


39.- No elimines, sino transforma.


40.- Vence tus miedos, cada uno de ellos es un deseo que se camufla.


41.- Ayuda al otro a ayudarse a sí mismo.


42.- Vence tus antipatías y acércate a las personas que deseas rechazar.


43.- No actúes por reacción a lo que digan bueno o malo de ti.


44.- Transforma tu orgullo en dignidad.


45.- Transforma tu cólera en creatividad.


46.- Transforma tu avaricia en respeto por la belleza.


47.- Transforma tu envidia en admiración por los valores del otro.


48.- Transforma tu odio en caridad.


49.- No te alabes ni te insultes.


50.- Trata lo que no te pertenece como si te perteneciera.
51.- No te quejes.


52.- Desarrolla tu imaginación.


53.- No des órdenes solo por el placer de ser obedecido.
54.- Paga los servicios que te dan.


55.- No hagas propaganda de tus obras o ideas.


56.- No trates de despertar en los otros emociones hacia ti como piedad, admiración, simpatía, complicidad.


57.- No trates de distinguirte por tu apariencia.


58.- Nunca contradigas, solo calla.


59.- No contraigas deudas, adquiere y paga enseguida.


60.- Si ofendes a alguien, pídele perdón.


61.- Si lo has ofendido públicamente, excúsate en público.


62.- Si te das cuenta de que has dicho algo erróneo, no insistas por orgullo en ese error y desiste de inmediato de tus propósitos.


63.- No defiendas tus ideas antiguas sólo por el hecho de que fuiste tú quien las enunció.


64.- No conserves objetos inútiles.


65.- No te adornes con ideas ajenas.


66.- No te fotografíes junto a personajes famosos.


67.- No rindas cuentas a nadie, sé tu propio juez.


68.- Nunca te definas por lo que posees.


69.- Nunca hables de ti sin concederte la posibilidad de cambiar.


70.- Acepta que nada es tuyo.


71.- Cuando te pregunten tu opinión sobre algo o alguien, di solo sus cualidades.


72.- Cuando realices un servicio, no resaltes tus esfuerzos.


73.- Si decides trabajar para los otros, hazlo con placer.


74.- Si dudas entre hacer y no hacer, arriésgate y haz.


75.- No trates de ser todo para tu pareja, admite que busque en otros, lo que tú no puedes darle.


76.- Cuando alguien tenga su público no acudas para contradecirlo y robarle la audiencia.


77.- Vive de un dinero ganado por ti mismo.


78.- No te jactes de aventuras amorosas.


79.- No te vanaglories de tus debilidades.


80.- Nunca visites a alguien sólo por llenar tu tiempo.


81- Obtén para repartir.


82.- Ayuda a tu prójimo sin hacerlo dependiente.


83.- Si estas meditando y llega un diablo, pon ese diablo a meditar.....